Inf. Epidemiológica

Rabia. Epidemiología y situación mundial

 

 

 

 

 

 

RABIA

 

Epidemiología y Situación mundial (2012)

 

 

 

EPIDEMIOLOGÍA

La rabia es una enfermedad vírica transmisible que afecta a animales, especialmente mamíferos, y raramente al ser humano. Causa un gran síndrome neurológico que suele conducir a la muerte. Hoy en día continúa siendo un problema de salud pública de 1ª magnitud. Afortunadamente, la actuación sobre los animales salvajes y domésticos y las medidas de profilaxis existentes en la actualidad hacen de ésta una enfermedad susceptible de prevención.

El agente causal es el virus rábico, del género Lyssavirus. Se han identificado más de 80 serotipos de Lyssavirus, pero es el serotipo 1 el principal agente productor de rabia humana y el utilizado en la fabricación de la vacuna.

El cuadro clínico en el hombre es una encefalomielitis aguda, que comienza con síntomas inespecíficos, como fiebre, cefalea, angustia, malestar general y parestesias locales en el punto de entrada. Posteriormente aparecen los síntomas neurológicos típicos: excitabilidad, alucinaciones, hidrofobia (por espasmo de los músculos de la deglución), delirio, convulsiones y sobreviene finalmente la muerte en pocos días. Existe también una variante paralítica, pero es menos frecuente.

El diagnóstico presuntivo se realiza por la clínica y el antecedente de una mordedura animal, generalmente y puede apoyarse mediante técnicas de tinción con anticuerpos fluorescentes de cortes de piel de la región de la nuca, a nivel de la línea de implantación del cabello. El diagnóstico definitivo se obtiene por aislamiento del virus en cultivo celular o por inoculación en ratones o por tinción específica de tejido cerebral afecto con anticuerpos fluorescentes.

El reservorio de estos virus puede ser cualquier animal de sangre caliente. La rabia animal se mantiene en dos ciclos no necesariamente interrelacionados, el urbano y el selvático. La rabia urbana afecta al gato, al perro y a otros animales en contacto estrecho con el hombre, y es la responsable del 99% de los casos de rabia humana y del 90% de los tratamientos de profilaxis post-exposición. En países donde la enfermedad no está controlada, la rabia canina es aún endémica y los perros son la causa de casos humanos en un 90% de las ocasiones. Por el contrario en países donde la rabia urbana si está bajo control sólo un 5% de los casos humanos son provocados por perros. La rabia selvática implica reservorios salvajes, que incluyen, entre otros, la mangosta y el chacal en África, el lobo en Asia, el vampiro en Sudamérica y el mapache, el murciélago y la mofeta en EEUU.

La transmisión se produce por la mordedura de un animal enfermo o por contacto con saliva infectada con piel no intacta o mucosas. Es rara la transmisión por animales herbívoros, aunque éstos pueden infectarse también. El riesgo de transmisión por mordedura varía según la gravedad de la misma, el animal involucrado, la concentración de virus en la saliva y factores del huésped. El mayor riesgo se da en zonas muy inervadas o cercanas al SNC, sobre todo en cara y manos. El riesgo de enfermar tras la mordedura de un perro afectado se estima en un 15% (aunque varía según la gravedad de la mordedura). Existe la transmisión sin mordedura, que se da por contacto de heridas o mucosas con saliva infectada u otros materiales potencialmente infecciosos, pero es una forma rara de transmisión. En los viajeros la tasa real de exposición no se ha calculado nunca con precisión, pero existen estudios que estiman aproximadamente un riesgo de 16 a 200 exposiciones por 100.000 viajeros, en función de criterios diferentes. El riesgo es mayor en casos de exposición a aerosoles (cuevas de murciélagos, laboratorios), arañazos de animales rabiosos y en transplantes de órganos de individuos afectos de rabia. No debe olvidarse el especial riesgo de algunos viajeros a zonas remotas donde el acceso post-exposición a medidas de prevención (vacuna e inmunoglobulina) puede ser limitado o no existir.

Perro rabioso

El periodo de incubación es de 3 a 8 semanas generalmente, pero varía (desde sólo 9 días hasta años) según diversos factores, tanto del virus como del huésped humano. En general, los cuadros más severos se relacionan con periodos de incubación más cortos.

El periodo de transmisibilidad, desde los animales al hombre, es de 3 a 7 días antes de la aparición de síntomas y durante toda la enfermedad. Ocasionalmente se han descrito casos más prolongados, de hasta 14 días previos al inicio de la enfermedad.

La susceptibilidad a la enfermedad es universal, siendo mayor el riesgo por razones ocupacionales (por ejemplo, trabajadores de laboratorio, granjeros, veterinarios, espeleólogos, viajeros a zonas endémicas, etc.). Cabe destacar que el ser humano es menos susceptible a la infección que muchos otros mamíferos.

 

 

SITUACIÓN MUNDIAL

La rabia existe en todas las regiones del mundo excepto en la Antártida, siendo la incidencia mundial de la rabia humana realmente desconocida, pero especialmente elevada en Asia (China e India principalmente) y en Sudamérica.

A nivel regional, existen diferentes variantes virales que se adaptan a diversos huéspedes: perros y animales silvestres (murciélagos y algunos carnívoros, como zorros, chacales, mangostas, mapaches…). En algunas zonas del mundo, la rabia canina sigue siendo muy enzoótica, constituyendo el perro el gran problema en la transmisión al ser humano. Esto ocurre fundamentalmente en áreas de África, Asia, América Central y América del Sur.

La OMS estima unas 55.000 muertes anuales por esta enfermedad, la gran mayoría en países en desarrollo debido a la existencia de rabia animal urbana. Como ejemplos, en La India, se estima que ocurren cada año 20. 000 casos de rabia humana (es decir, alrededor de 2/100.000 habitantes están en situación de riesgo), y en África, la cifra correspondiente estimada es de 24.000 casos (alrededor de 4/100.000 habitantes en situación de riesgo). Así mismo, se calcula que, gracias a la vacunación tras la exposición, en la actualidad se previenen unas 327.000 muertes anuales en el mundo.

Aunque la enfermedad afecta a todos los grupos de edad, es más común en el grupo de 5-14 años (el 40% de todas las vacunaciones post-exposición se aplican en este grupo de edad)

En América Latina, la rabia humana transmitida por perros se encuentra en vías de eliminación. No obstante, en los últimos años, la rabia humana transmitida por murciélagos ha reaparecido como problema de salud pública en las Américas. Tras el establecimiento, en1983, el “Programa Regional de Eliminación de la rabia humana transmitida por perros, en el que participan 21 países (Argentina, Belize, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,,República Dominicana, Uruguay, y Venezuela) los esfuerzos para llegar a esa meta han tenido un notable éxito, reduciéndose el número de casos humanos y caninos en la región en más del 90%. Como en muchas enfermedades, la distribución de los casos de rabia refleja el patrón de las desigualdades sociales y económicas, siendo las áreas con mayor concentración de casos aquellas de bajos ingresos a las afueras de las grandes ciudades, como Puerto Príncipe en Haití, San Salvador en El Salvador y Fortaleza en Brasil, siendo los países con más casos en global en la actualidad Haití y Bolivia.

En gran parte de América Latina se ha logrado, además, eliminar la circulación de virus de la rabia de la población canina, incluyendo gran parte del Cono Sur (totalidad de Chile y Uruguay y vastas zonas de Argentina), y todo el sur de Brasil más Sao Paulo y Río de Janeiro, además de Panamá, Costa Rica, y algunos departamentos de Perú. Pero, recientemente, la rabia humana transmitida por murciélagos ha cobrado mayor importancia epidemiológica y puede considerarse como un nuevo desafío en esta región, ya que las estrategias de control son muy diferentes a las aplicadas para la rabia doméstica. En 2011, se registraron casos de rabia humana transmitida por murciélagos en Ecuador y Perú y, adicionalmente, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Costa Rica y Honduras notificaron la detección de murciélagos infectados con virus de la rabia. No hay que olvidar que aún se registraron, en este mismo año, casos de rabia humana transmitida por perros, concretamente en Bolivia, Brasil, Guatemala, Haití y Perú.

En África, los datos son mucho más escasos y las estimaciones difíciles de encontrar. La OMS estima una 25.000 muertes anuales debidas a la rabia en el continente (de 2 a 3,6 /100.000 habitantes), AfroREB refiere un total de 0,07 casos por 100 000 habitantes, pero, teniendo en cuanta que la notificación de esta enfermedad en el continente es muy deficiente y por tanto está muy infraestimada. AfroREB es la “Mesa de Expertos de la rabia del continente africano”, una red de lengua francesa compuesta por expertos en rabia, médicos, investigadores y representantes de los ministerios de salud y la agricultura de 15 países africanos del Norte y del África subsahariana (Argelia, Benin, Burkina Faso, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Gabón, Madagascar, Malí, Marruecos, Níger, República Centroafricana, Senegal, Togo y Túnez).

En Asia se ha observado la disminución en la mortalidad de rabia humana en muchos países, países como Filipinas, Sri Lanka y Tailandia, que han implementado programas de control de la rabia y también existen países libres de rabia (Malasia, Japón, Australia), que aún realizan un gran esfuerzo para evitar la introducción de la rabia proveniente de otros países asiáticos (endémicas de rabia en su mayoría).

Pero la rabia sigue siendo un problema de salud pública muy importante en la mayoría de los países asiáticos, e incluso se ha extendido en algunas regiones, como es el caso de los recientes brotes en Bali, una isla que antes estaba libre de rabia, y los casos en China, que han pasado de los <200 casos en 1996 al pico de 3.300 los casos notificados en 2007. El número estimado de muertes humanas por rabia en Asia es de aproximadamente 30.000-40.000 al año (20.000 en la India, 2.000-10.000 en Bangladesh)

En países donde la rabia urbana está controlada la mayoría de los casos de rabia humana se dan en viajeros o inmigrantes mordidos en otros países. Este es el caso de los países industrializados e incluso de las áreas urbanas de Latinoamérica en general. El riesgo es muy bajo, de menos de 1 casos por millón de viajeros al año, pero sube para determinados tipos de viaje o de viajeros (larga estancia, profesiones relacionadas con los animales, destinos de riesgo…) También se dan ocasionalmente casos humanos por animales distintos al perro (rabia salvaje).

Países libres de Rabia 2010

En Europa occidental prácticamente ha desaparecido la transmitida por animales domésticos (perros y gatos) y ha disminuido enormemente la que afecta a animales silvestres, gracias a las campañas de vacunación oral de estos animales. Por el contrario, en Europa oriental, incluida Turquía, todavía se producen muchos casos de rabia en perros domésticos. Grecia estaba libre de rabia desde 1987, sin casos humanos desde 1970, pero a partir del año 2012 la enfermedad ha reemergido en animales salvajes y domésticos en el norte del país. Como consecuencia se han registrado más de 100 exposiciones de riesgo en seres humanos, sobre todo por contacto con perros. La rabia en animales salvajes continúa existiendo en Europa, siendo muy esporádicos los casos autóctonos declarados. Por ejemplo, en 2008 y en 2009 se notificó un caso autóctono (cada año) de rabia humana en la UE, en Rumania, por mordedura de zorros. La rabia de murciélagos se conoce en Europa desde los años 50, pero no se consideró como un problema sanitario real hasta la primera muerte de un ser humano en 1986, un zoólogo suizo especialista en murciélagos. A día de hoy ya se conocen más de 800 casos de mordeduras de animales infectados y más del 95% de ellos fueron murciélagos hortelanos infectados, que no produjeron en general muertes humanas por la prevención posterior a la exposición.

Cabe destacar el brote descrito en Francia en 2004 que fue causado por un perro importado de forma ilegal desde Marruecos en julio de ese año, que enfermó y murió en agosto y en el que fue confirmada la enfermedad por técnicas de laboratorio. El perro había entrado en contacto con otros perros y con seres humanos en agosto, pudiendo ya en esa fecha ser transmisor de la enfermedad. La mayoría de los contactos fueron identificados y tratados con profilaxis post-exposición, dándose por controlado el brote poco después.

En España, en la península y las islas, no existe rabia en animales terrestres desde 1966, salvo un brote urbano (perros y gatos) aparecido en Málaga a mediados de los años 70, que pudo ser controlado con relativa rapidez, aunque se saldó con 1 personas muerta de rabia y 122 animales afectados. Además el hallazgo de dos zorros infectados en los últimos momentos del brote hizo temer la instauración de un ciclo selvático de difícil control pero, afortunadamente, no volvieron a detectarse nuevos casos en estos animales.

Pero las dos ciudades españolas situadas en el norte de África (Ceuta y Melilla) presentan esporádicamente casos de rabia en animales domésticos (perros), debido a la permeabilidad que existe en sus fronteras con el reino de Marruecos, en el que esta enfermedad sigue presente.

En lo que se refiere a la enfermedad en murciélagos si parece estar aún presente en España, pero el riesgo de contraer la enfermedad por esta vía es muy bajo. Desde 1987 se han declarado escasos casos de rabia en murciélagos del sur y del este peninsular, aunque ninguno ha causado casos de rabia humana.