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VIH – Epidemioogía y situación mundial (2012)

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EPIDEMIOLOGÍA

En la actualidad, la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la enfermedad que produce, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), es uno de los problemas principales de Salud Pública a nivel mundial. Se configura como una pandemia a finales del siglo XX, tanto a nivel de la propia infección por el VIH como del SIDA ya declarado.

El microorganismo causante es un virus de la familia de los retrovirus, el VIH, con 2 tipos causantes de SIDA, el VIH-1 y el VIH-2. Según todos los indicios, este virus llegó al ser humano procedente de los simios.

El cuadro clínico varía a lo largo de la evolución de la enfermedad. En un 50-70% de las infecciones se producen manifestaciones de primoinfección, el denominado “Síndrome Agudo por VIH”, similar en sus síntomas a una mononucleosis infecciosa, que puede persistir de 1 a varias semanas. Los síntomas son muy generales, como la fiebre, cefalea, artralgias, mialgias, anorexia y malestar general pudiendo existir un exantema macular rosáceo asociado y, a veces, aparecen diversos tipos de síntomas neurológicos (síntomas de meningitis, encefalitis o neuropatía periférica). La mayoría de los pacientes se recupera y aparece el periodo de latencia clínica, sin síntomas, de duración variable (con una media de 10 años). Tras este periodo aparecen las enfermedades relacionadas con la infección por VIH, debidas a la disminución en la función inmunitaria. Es el SIDA ya definido como tal. En las primeras fases, algunos de los cuadros clínicos más característicos son: candidiasis oral, angiomatosis bacilar, candidiasis vaginal persistente, fiebre >38,5 º persistente, leucoplasia vellosa oral, herpes zoster recurrente o amplio, listeriosis y púrpura trombocitopénica idiopática, entre otros. Ya en etapas más avanzadas aparecen las complicaciones infecciosas y tumorales, como neumonías recurrentes, TBC pulmonar y extrapulmonar, candidiasis esofágica, isosporiasis, ciclosporiasis, neumocistosis, histoplasmosis, infección herpética visceral, toxoplasmosis cerebral, síndrome de Kaposi, linfoma cerebral, encefalopatía por VIH, etc.

Sarcoma de Kaposi

El diagnóstico suele hacerse en dos etapas, mediante la prueba de detección de anticuerpos específicos por técnica de ELISA, y si ésta es positiva se confirmará mediante una prueba de Western-Blot. Tras el diagnostico se deben cuantificar los linfocitos CD4 y CD8 y la carga viral (por técnicas de PCR, habitualmente).

Actualmente el reservorio único del VIH-1 y del VIH-2 es el ser humano infectado.

La transmisión está descrita de numerosas formas. Puede ser horizontal y vertical. La vertical es la transmisión materno- infantil, durante el embarazo, el parto y la lactancia y representa un 1% de los casos en los países desarrollados y más de un 10% en Sudamérica y África. La transmisión horizontal incluye la vía sexual (heterosexual y homosexuales masculinos), la transmisión parenteral en usuarios de drogas por vía parenteral que comparten material de inyección, la transmisión parenteral por transfusión de sangre y hemoderivados, la transmisión en el trasplante de órganos sólidos y la transmisión por contactos accidentales con productos contaminados (sobre todo en profesionales sanitarios y de laboratorio). NO se ha documentado un solo caso de transmisión por artrópodos vectores o por contacto social/casual.

El periodo de incubación, entendido como el tiempo trascurrido desde la infección a los síntomas del Síndrome Agudo por el VIH es de 3-6 semanas y la media de tiempo entre la infección inicial y la aparición del SIDA, sin tratamiento, es de unos 10 años, pero es un periodo muy variable.

La transmisibilidad se mantiene mientras persiste la infección en el individuo afecto, es decir, toda su vida. La capacidad de contagio depende de factores como la cuantía del virus en el inóculo (viremia alta) y la compartimentalización del virus en los distintos fluidos. En viajeros el riesgo de infección por VIH y otras enfermedades de transmisión sexual depende fundamentalmente delcomportamiento y dela asunción de riesgos(relaciones sexuales sin protección) y la prevalencia de la infección en la población del país visitado. La asunción de riesgos está influenciada por muchos factores, incluyendo el cambio en el entorno social y el consumo de alcohol y otras sustancias estupefacientes, siendo, en general, los viajeros más jóvenes los que asumen más esta conducta de riesgo. También existen ciertos grupos de viajeros con un mayor riesgo conocido de infecciones de transmisión sexual/VIH: marinos, conductores de camión de larga distancia, viajeros de negocios, hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores migrantes/expatriados expatriados, y, lógicamente, los viajeros conocidos como “turistas sexuales”, que buscan sexo con profesionales en países de alta prevalencia de infección.

En cuanto a la susceptibilidad a la infección es generalizada, es decir, todos los seres humaos son susceptibles. Pero desde el principio de la epidemia se hizo evidente que existían determinados individuos con aparente resistencia a la infección, ya que realizaban prácticas de riesgo reiteradas sin protección y no se infectaban. Su resistencia aún no está aclarada y probablemente se deba a múltiples factores virológicos, genéticos e inmunológicos.

SITUACIÓN MUNDIAL

La infección por VIH y el SIDA se han configurado como una pandemia a lo largo de las 2 últimas décadas del siglo XX y los primeros años de este nuevo siglo. A finales de 1998 había en el mundo 33,4 millones de personas infectadas por el VIH y 13, 9 millones de muertes registradas por su causa hasta ese momento. De ellas, 3,2 millones correspondían a menores de 15 años. En el año 2002 las estimaciones llegaron a más de 40 millones de infectados disminuyendo progresivamente en términos generales hasta las cifras actuales, unos 34 millones de infectados en 2011 a nivel mundial.

Pero, según datos de UNAIDS (ONUSIDA) las nuevasinfecciones por VIHestán disminuyendo a nivel global. En 2011, se estima hubo 2,5 millones de nuevos infectados por el VIH, cifra considerablemente menor que los 3,1-3,2 millones que se infectaron en 1999 y 1997, respectivamente. Así, en 33 países, la incidencia del VIH ha disminuido en más del 25% entre 2001 y 2009, destacando que 22 de estos países se encuentran en el África Subsahariana, a pesar de seguir siendo la región con mayor número de nuevas infecciones. El Caribe es la región con mayor disminución en el nº de infecciones nuevas desde 2001 (un 42% menos). Los datos también destacan, por el contrario, que en los países de mayor desarrollo, la tendencia es más estable y no disminuye la incidencia en general, y que existen zonas del mundo en las que la tendencia es preocupante. Desde 2001, los casos de nuevos infectados en Oriente Medio y en el Norte de África se han incrementado en más del 35%. También está aumentado la incidencia de la enfermedad en Europa del Este y Asia Central, zonas en las que anteriormente estuvo estabilizada.

Prevalencia HIV 2008 (UNAIDS 2008)

El África Subsahariana, la región más intensamente afectada, la mayoría de los casos provenientes de transmisión sexual heterosexual. En otras regiones, como el Sudeste Asiático y la Europa del Este, el VIH se introdujo algo más tarde pero se encuentra ahora en rápida expansión. En los países más desarrollados viven menos del 5% de las personas infectadas, la mayoría de las cuales contrajeron la infección por prácticas homosexuales entre varones o por compartir material de inyección de drogas y, en menor medida, por transmisión sexual heterosexual. En estos países los esfuerzos en materia de prevención y los avances en la terapia antirretroviral han permitido detener la progresión de la epidemia, pero estas medidas no han podido aplicarse y han tenido muy poco impacto en regiones con escasez de recursos económicos.

En Europa (región OMS), en el año 2010, había 2,3 millones de personas infectadas por VIH, de los que 1,5 millones vivían en Europa oriental y Asia central. En 2011 se notificaron 53.974 nuevos casos en 50 de los 53 países de esta región. Los perfiles de infección entre países son muy variables, mostrando ejemplos como que la tasa de nuevas infecciones variaba desde los 0,2 casos por 100.000 habitantes en Bosnia y Herzegovina y en la Antigua República Yugoslava de Macedonia, hasta los 36,4 y 44,1 casos/100.000 habitantes en Ucrania y la Federación Rusa, respectivamente. Las mayores tasas de nuevas infecciones en la Unión Europea de este año se encontraban en el Reino Unido (10,7 por 100.000), Bélgica (11,0) Letonia (12,2) y Estonia (27,8). En 2011, los países de la Región Europea de la OMS aprobaron el “Plan de AcciónEuropeo parael VIH / SIDA2012-2015”, cuyo objetivo es conseguir cero nuevas infecciones por VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el SIDA en la región.

En España, la infección por VIH se extendió con rapidez durante los años 80, fundamentalmente en el colectivo de los usuarios de drogas por vía parenteral (UDVP), que representaban 2/3 de los casos. También se extendió, aunque menos abruptamente, entre varones homosexuales. El retraso en la puesta en marcha de los programas de reducción de daños asociados al consumo de drogas inyectadas situó a España a la cabeza de la Europa occidental en cuanto a nº de casos de SIDA. A inicios de los 90, ante la gravedad de la situación, se intensificaron los programas de prevención comenzó a descender la transmisión del VIH en los grupos más susceptibles. Con la extensión de las terapias antirretrovirales de alta eficacia en 1997, mejoró considerablemente la situación inmunológica y el pronóstico y calidad de vida de los infectados por VIH. Esto se tradujo en una rápida reducción de la incidencia de SIDA (la bajada fue superior al 60% en los 4 años siguientes) y en una caída de la mortalidad de un 67% en sólo 2 años. En 2011 se notificaron 2.763 nuevos diagnósticos en nuestro país (84,1/millón de habitantes).

Actualmente se estima que en España hay entre 120.000 y 150.000 personas vivas que padecen la infección por VIH y más de una cuarta parte de ellos permanece sin diagnosticar. Las tasas son 3 veces mayores en hombres que en mujeres y 7 veces mayores en residentes en medio urbano que en residentes rurales. Aproximadamente la mitad de los infectados vivos habrían contraído el VIH por compartir material de inyección, el 20-25% por prácticas homosexuales no protegidas y sobre un 30 % por prácticas heterosexuales de riesgo.

Pero, a pesar del evidente retroceso en la transmisión del VIH, España todavía presenta cifras de incidencia anual elevadas comparadas con otros países de Europa. Otra característica importante del SIDA en nuestro país es que el descenso de las infecciones nuevas en UDVP ha llevado a aumentar la importancia de la transmisión sexual. En varones homosexuales también ha disminuido la seroprevalencia de VIH pero de forma menos pronunciada. Las parejas sexuales de personas infectadas (fundamentalmente las parejas de UDPV) presentan unas altas tasas de infección. En mujeres que ejercen la prostitución la seroprevalencia se mantiene relativamente baja, por debajo del 2%, siendo más elevada en los varones que la ejercen. También se ha reducido la incidencia en la transmisión vertical (madre-hijo), gracias a la recomendación de la prueba de VIH en todas las embarazadas, lo que ha aumentado el uso del tratamiento antirretroviral durante el embarazo de las infectadas. Destaca también, que en 2010, el 38,4% de los nuevos diagnósticos de infección por el VIH se realizó en personas originarias de otros países (frente al 31% del año 2004).

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